Año 2008. Siglo XXI. Semana Santa. Capirotes contra patinetes.
En las calles de España los jóvenes no pueden patinar porque "molestan" a los adoradores de estatuas y a sus fanfarrias que embebidos por sus ritos premedievales usurpan los espacios públicos a los ciudadanos que no comulgan con su religión.
Procesionódromo por Antonio Orejudo.
La perseguida Iglesia católica celebra estos días su molesto botellón de todos los años. A juzgar por la impunidad con la que ocupan los espacios públicos, nadie diría que se trata de una organización perseguida por el Gobierno. Todo lo contrario. Más bien parece gozar de una protección mafiosa, ya que todos los ciudadanos están obligados a soportar las molestias derivadas de sus ritos exhibicionistas.....
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