13-jul-2008
Italia no es para los gitanos
"Querida Europa..."
La niña rumana Rebecca Covaciu resiste a una vida de persecución y miseria.
MIGUEL MORA. elpais.com. A sus 12 años, Rebecca Covaciu -ojos grandes, dientes blancos, sonrisa espléndida- ha vivido y visto tantas cosas, que podría escribir, si escribiera, un buen libro de memorias. Rebecca es rumana de etnia romaní, y ha pasado la mitad de su vida en la calle. Ha dormido en una furgoneta, una chabola, al raso. Algunos días ha mendigado con sus padres por España e Italia. Otros, ha visto destruir su barraca, ha sido agredida por la policía italiana, ha oído bajo una manta cómo su padre era apaleado por defenderla, ha visto morir a niños por no tener medicinas, ha conocido el miedo de los gitanos que huyeron de Ponticelli (Nápoles) cuando su campamento fue incendiado. Pero Rebecca ha resistido. Y ha conmocionado a Italia con su historia en primera persona. Una carta en la que resume su sueño: ir al colegio y que sus padres tengan trabajo.
Con su sencilla carta, titulada "Querida Europa", y una serie de dibujos, Los ratones y las estrellas, inocentes y precarios, pero tan especiales como ella, ha demostrado su talento. Y es que Rebecca, en vez de deprimirse con esta "vida de tristeza", ha gritado al mundo su historia dickensiana en primera persona, convirtiéndola en un alegato de justicia y esperanza. Ver más
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La niña rumana Rebecca Covaciu resiste a una vida de persecución y miseria.
MIGUEL MORA. elpais.com. A sus 12 años, Rebecca Covaciu -ojos grandes, dientes blancos, sonrisa espléndida- ha vivido y visto tantas cosas, que podría escribir, si escribiera, un buen libro de memorias. Rebecca es rumana de etnia romaní, y ha pasado la mitad de su vida en la calle. Ha dormido en una furgoneta, una chabola, al raso. Algunos días ha mendigado con sus padres por España e Italia. Otros, ha visto destruir su barraca, ha sido agredida por la policía italiana, ha oído bajo una manta cómo su padre era apaleado por defenderla, ha visto morir a niños por no tener medicinas, ha conocido el miedo de los gitanos que huyeron de Ponticelli (Nápoles) cuando su campamento fue incendiado. Pero Rebecca ha resistido. Y ha conmocionado a Italia con su historia en primera persona. Una carta en la que resume su sueño: ir al colegio y que sus padres tengan trabajo.
Con su sencilla carta, titulada "Querida Europa", y una serie de dibujos, Los ratones y las estrellas, inocentes y precarios, pero tan especiales como ella, ha demostrado su talento. Y es que Rebecca, en vez de deprimirse con esta "vida de tristeza", ha gritado al mundo su historia dickensiana en primera persona, convirtiéndola en un alegato de justicia y esperanza. Ver más
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