11/03/2009

Ricardo Ortega

por Ramón Lobo

Ricardo Ortega murió hace cinco años en Haití. Parece que fue ayer. Aún recuerdo su crónica en directo después de que Colin Powell presentara en el Consejo de Seguridad unas supuestas pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak encerradas en un tubito. Todos los medios de comunicación, norteamericanos y europeos, creyeron la versión del secretario de Estado. Todos, menos Ricardo, que trabajaba para una cadena de televisión llamada Antena 3, devota del Gobierno conservador de José María Aznar.

Con esa rotundidad que le caracterizaba en las entradillas, dijo: “Para creer en lo que ha dicho hoy Colin Powell hay que partir de tres axiomas: la CIA nunca miente, nunca se equivoca y los inspectores de Naciones Unidas son unos incapaces”. En la redacción hubo aplausos y vítores; en los despachos de sus jefes, una llamada de La Moncloa. En un ejercicio de independencia informativa, y de empresa también -¿se dice así?-, Ricardo fue semidespedido. Algunos, y algunas, de los que firmaron esa sentencia aún se pavonean apropiándose de la libertad de expresión y de su memoria. Ellos son los inmorales.

Ricardo viajó a Puerto Príncipe con una cámara y un mal acuerdo de colaboración con Antena 3. Murió poco después de llegar, el 7 de marzo de 2004, cuatro días antes de la tragedia del 11-M que multiplicó los duelos y las mentiras. Ayer, los padres de Ricardo, José Luis y Charo, y unos cuantos amigos, entre ellos algunos heroicos de Antena 3, se reunieron en la Asociación de la Prensa de Madrid para hablar de él y de periodismo....sigue leyendo

En la boca del Lobo


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